BERNADETTE LAITANO
Nunca, como ahora, la
forestación ha recibido tanta atención mundial.
Protagonistas en la mitigación del cambio climático,
los bosques celebran, este 2011, su año
internacional.
Son "gratuitos", sirven de
refugio animal, no son exigentes en materia de
suelos, no necesitan tecnología de avanzada para
cumplir su trabajo y, con esa misma sencillez que
los caracteriza, poseen la clave para mitigar los
efectos del cambio climático.
Se trata de los árboles, esas
"plantas perennes, de tronco leñoso y elevado, que
se ramifican a cierta altura del suelo", como los
define la Real Academia Española.
Para subrayar aún más su
importancia, la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus
siglas en inglés) declaró 2011 como el Año
Internacional de los Bosques.
Y para justificar lo
anterior, basta informar que, mediante el proceso
natural de fotosíntesis, los árboles absorben y
almacenan el dióxido de carbono (CO2) antes de que
alcance la estratósfera y genere el efecto
invernadero.
Pero aún más, porque a pesar
de que todas las plantas son capaces de realizar
esta tarea, los árboles procesan mucho más gas que
las pequeñas plantas, convirtiéndose en la opción
más eficiente de la naturaleza.
Como dato añadido, un
kilómetro cuadrado de bosque genera 1.000 toneladas
de oxígeno al año.
Sin embargo, uno de los
máximos problemas de los últimos tiempos, según un
informe de 2010 de la FAO, ha sido la tasa de
deforestación y la pérdida de bosques naturales a
nivel mundial.
El panorama, a pesar de esta
última afirmación, no es desalentador. Según el
mismo informe -titulado La situación de los recursos
forestales, análisis regional-, la tasa de
deforestación se redujo "de unos 16 millones de
hectáreas al año en la década de 1990 a
aproximadamente 13 millones de hectáreas al año en
el último decenio". Los países, aunque de a poco,
están tomando conciencia.
La Evaluación de los Recursos
Forestales Mundiales, también elaborada por la FAO,
señaló que, en 2010, "el área total de bosque
existente en el mundo ascendía a algo más que 4.000
millones de hectáreas, que correspondían a 31% de la
superficie total de la tierra". Los países con mayor
riqueza forestal, poseedores de la mitad del total
del área bosque, son Rusia, Brasil, Canadá, Estados
Unidos y China.
AGROFORESTACIÓN. En el
lanzamiento del Año Internacional de los Bosques,
Dennis Garrity, director general del World
Agroforestry Centre, destacó la importancia de la
agroforestación aún en las pequeñas granjas. En ese
sentido, se refirió a la deforestación ya conocida
pero, también, a la creciente plantación de árboles
en pequeños establecimientos agrarios y a la
combinación de la forestación y la agricultura, es
decir, la agroforestación.
Según Garrity, "los sistemas
agroforestales ofrecen mayores oportunidades de
compensación de carbono que cualquier otra práctica
de mitigación del cambio climático en la
agricultura".
URUGUAY. A diferencia de lo
que sucede en países del Sudeste Asiático, por
ejemplo, en donde algunos establecimientos
complementan dicha práctica con la agricultura, en
Uruguay la forestación se complementa con la
ganadería extensiva "por las exigencias del país",
dice el ingeniero agrónomo Edgardo Cardoso, gerente
de la Sociedad de Productores Forestales del
Uruguay.
"La forestación es la
actividad más regulada que existe en el país",
apunta Cardoso. Quien desee utilizar suelos para
producción forestal debe solicitar autorización ante
los ministerios de Ganadería y Ordenamiento
Territorial.
"Cuando hablamos de
regulación estamos hablando, básicamente, de que el
desarrollo forestal se realice en aquellos suelos
que se denominan de prioridad forestal, que no son
suelos aptos para la agricultura", explica Cardoso,
quien también aclara que se refiere a "términos
industriales": "Eso no quiere decir que no puedas
tener un pequeño monte en un establecimiento
agrícola o un pequeño monte en un establecimiento de
ganadería intensiva. Estamos diciendo que la
forestación, industrialmente, no puede ir en
aquellos suelos que son de mayor potencial agrícola,
y no lo ves tampoco en aquellos suelos donde se
desarrolla la ganadería intensiva porque la
ganadería intensiva, en el país, no usa campo
natural, usa praderas artificiales y cultivos
forrajeros anuales".
De acuerdo a la FAO, Uruguay
figura entre los países de América del Sur que
aumentaron sus áreas de bosque desde el año 2000,
junto a Chile y Costa Rica. Según el mismo informe,
los bosques plantados en la región de América del
Sur han crecido a un ritmo de 3,2% anual durante el
último decenio.
En Uruguay, la superficie
agropecuaria abarca 16,4 millones de hectáreas.
Según datos del Ministerio de Ganadería, la
producción de carne y lana ocupa 13,2 millones de
hectáreas. En contrapartida, la superficie total de
bosques se extiende en 1:722 hectáreas, de las
cuales 676.000 son eucaliptus, 275.000 sin pinos y
19.000 pertenecen a otras especies.
DATOS
CLAVE
Beneficios forestales
Mediante el proceso de
fotosíntesis, los árboles absorben y almacenan
dióxido de carbono (CO2). En comparación con las
pequeñas plantas, procesan mayores cantidades de
gas.
Producción de oxígeno
Un kilómetro cuadrado de
bosque genera 1.000 toneladas de oxígeno al año.
Panorama alentador
A pesar de las altas tasas de
deforestación, éstas se redujeron de 16 millones de
hectáreas al año en la década de 1990, a 13 millones
de hectáreas al año en el último decenio, según uno
de los últimos informes de la FAO.