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Cuando escuchamos la palabra tabaco, la primera
imagen que nos viene a la cabeza es un cigarrillo, tal vez un
cigarro puro o una pipa, y raramente las barrocas cajitas de
polvo de tabaco para aspirar o rapé. Puede que, también
recordemos las advertencias de las autoridades sanitarias, ya
que existe un consenso científico mundial sobre la evidencia de
que el hecho de fumar conlleva riesgos para la salud. Sin
embargo, la planta del tabaco hace honor a la denominación de
panacea antárquica que recibió a su llegada al Viejo Continente
y cuenta con múltiples e insospechadas aplicaciones.
En los albores de su historia, los indígenas la creían divina y
su humo o sus hojas, mezcladas con cal de conchas marinas
molidas, no faltaban en los rituales y ceremonias religiosas.
También la utilizaban como estimulante, medicina y fuente de
placer. Estos usos continuaron vigentes en la Europa de los
siglos XVI y XVII, cuando se la conocía como hierba para todos
los males, hierba santa, hierba vulneraria de las Indias...
Además, por aquel entonces conoció otra nueva aplicación: la
ornamental.
En nuestros días (y en nuestra sociedad occidental), las plantas
de tabaco no abundan en los jardines ni las macetas de los
balcones. Nadie aspira rapé para calmar sus dolores de cabeza o
se pone una cataplasma de hojas de tabaco para curar una herida.
Pero el tabaco sigue siendo un regalo de la naturaleza con
muchas posibles aplicaciones, como las que podemos leer a
continuación:
Insecticida:
La nicotina contenida en el polvo o los restos agrícolas o
industriales de hojas y plantas de tabaco, se utiliza con éxito
como insecticida agrícola. Estos restos aplicados a las plantas
cultivadas y las tierras de labor actúan como un efectivo
exterminador de patógenos y gérmenes sin los efectos secundarios
negativos sobre el medio ambiente y la salud que pueden tener
los insecticidas de síntesis química.
Ácido cítrico:
El tabaco es rico en ácido cítrico, especialmente
algunas variedades como el Makhorka, cuyo contenido en este
ácido es del 6 al 8% (el limón, considerado como el fruto más
rico en ácido cítrico, no llega al 6%). La extracción integral
de ácido cítrico como fase posterior a la extracción de la
nicotina se probó con éxito, a escala semi-industrial, en el
instituto de Krasnodar en la Unión Soviética en los años 30.
Papel:
Los tallos del tabaco suelen desecharse como un producto sin
valor. Sin embargo, investigadores búlgaros ensayaron y pusieron
a punto una técnica de extracción de la celulosa contenido en
los tallos del tabaco y su posterior blanqueo industrial para su
transformación en papel de imprimir y escribir.
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Aceites industriales:
Varias experiencias han conseguido la puesta a punto de una
técnica consistente en la extracción de los aceites contenidos
en las semillas del tabaco. Se trata de aceites no comestibles
pero con una gama de aplicaciones industriales importante como
puede ser la fabricación de pinturas.
Proteínas comestibles:
A partir de las hojas o de las plantas
completas de tabaco se ha conseguido extraer proteínas de un
alto valor nutritivo y dietético para el hombre. Estas proteínas
pueden utilizarse para alimentar personas con dificultades para
su nutrición. Varias plantas semi-industriales y experimentales
en Estados Unidos, Japón, Canadá, etcétera, han aplicado
procedimientos con rendimientos técnicos y económicos que
podrían servir de base a una nueva industria tabaquero-alimentaria
con aplicaciones dietéticas y farmacéuticas importantes.
Chimó: Se trata de una pasta de
consistencia blanda obtenida de extractos acuosos, fluidos de
los desperdicios del cultivo, curado y transformación de los
tabacos (secos) de fumar, tratados por el calor en grandes
pallas o recipientes metálicos puestos al fuego sucesivamente
hasta evaporación del medio líquido. La pasta resultante se
decanta y deja secar hasta consistencia semi-sólida. Este es el
"chimó en rama" del que se empaquetan el llamado "chimó
embojotado" o "chimó aliñado", listo para su venta y consumo. De
él se toman pequeñas porciones, como dos granos de arroz que se
adhieren detrás de los dientes anteriores produciendo una fuerte
salivación (debe escupirse con frecuencia) y provocando una
cierta euforia, disminuyendo el apetito y aumentando la
capacidad de trabajo (parecido a lo que experimentan los
masticadores de coca en Bolivia y Perú). Suelen usarlo los
indígenas y criollos de los Llanos venezolanos y colombinos.
Paneles decorativos:
Mediante técnicas análogas a las utilizadas para fabricar
paneles de aglomerado con serrín y trozos o desperdicios de
madera, se puede introducir en la mezcla restos de cosecha, de
la industria y tallos de tabaco secos y troceados o molidos. El
resultado es un aglomerado de un bello "color tabaco" muy
decorativo, con el que se puede dar aprovechamiento económico a
restos de tabaco sin otra utilidad. Sirven para cubrir
superficies y formar biombos separadores de aspecto y color
atractivos. Al parecer se han fabricado en Cuba, de donde nos
llegó la idea.
Licor:
Su uso alternativo nacional por excelencia. Tabaquito es su
nombre y su sabor delicioso... Es típico de Almendralejo
(Badajoz).
Condimento:
El chef de uno de los hoteles más emblemáticos de
Madrid, David Millet, utiliza tabaco como condimento "secreto"
en uno de sus más exitosos platos: la lubina a la sal.
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http://foroarchivo.infojardin.com/fitopatologia/t-127017.html
Preparación de insecticida con nicotina del tabaco
14/03/03,
18:40:17
Inserto este mensaje aquí porque no sé que pasa con los
mensajes privados, que no los envía ... puede que sea mi
ordenata, porque tampoco me actualiza las páginas.
Tomás me pregunta sobre la preparación del insecticida de
nicotina.
Pues gracias por preguntarlo porque creo que no lo tengo en mi
página y es conveniente ponerlo. El tiempo exacto no lo sé, yo
lo que suelo hacer es poner los cigarrillos por la noche y por
la mañana ya lo cuelo. El filtro si lo quito (por si absorbe la
nicotina), pero el papel no suelo hacerlo, los rompo y echo los
trozos de cigarrillos, pero vamos, supongo que si lo quitas
mejor.
En principio todos los productos fitosanitarios tienen una
caducidad. Cuando son polvos y los diluyes en agua o haces la
preparación que sea, te dicen que, por norma general, lo uses en
7-15 días. Por ello es conveniente preparar sólo lo que vayamos
a usar para no tener que tirar el resto.
Te aconsejo que añadas jabón al preparado, es más efectivo. Lo
ideal es la receta que viene con jabón de potasa, pero si no
tienes, añade en un litro de solución de nicotina 3 ó 4 gotas de
lavavajillas.
Saludos.
plaguero
16/03/03,
12:35:22
Hola Kira:
Lo de los mensajes me pasó el otro día, pero misterios de la
informática, a vuelto a funcionar solo.
En cuanto a la formula de obtención de la nicotina, conozco
varias, la que indicas, otra es disolverlo en alcohol en un bote
hermético y luego diluirlo en agua (aguanta más sin diluir) y
por infusión en caliente, pero en cuanto al tiempo de actividad
de la nicotina disuelta en agua no tiene ni 24 horas, se
hidroliza, y si la da mucha luz, dura aun menos.
La nicotina que se vendía ya estabilizada, te recomendaban los
fabricantes, que la utilizaras en las dos horas siguientes a su
dilución en agua
Kira
16/03/03,
12:54:10
Gracias
Plaguero. Imaginaba que no tendría mucha duración, pero no pensé
que fuera tan poca. lo añadiré a mi página. Muchas veces se
pregunta en el foro por la ineficacia de los tratamientos
(caseros o no) y es que muchas veces no se tienen en cuenta
estos aspectos de la duración de la actividad del compuesto una
vez disuelto.
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