Fango y radiación complican recuperación de cadáveres
"Todo alrededor hay sólo fango, cadáveres y radiaciones", relató a ANSA un oficial de la Policía de la prefectura, Mikio Murakoshi.
Las búsquedas se realizan "con prudencia" en el radio de 20 kilómetros en torno del complejo, a pesar de que se trata de la zona de evacuación obligatoria, y donde los contadores geiger "relevan niveles de radiaciones dañosos para la salud", informó.
Al 1º de abril, los cuerpos de las víctimas a causa del terremoto y maremoto era de 1.064 en toda la prefectura de Fukushima. Esa cifra subió a 1.158 "hasta esta mañana, antes de la apertura de otra jornada de búsquedas".
Según Murakoshi, las tareas de recuperación de material "deben ser realizadas manualmente por los casi 200 policías comprometidos en el área cotidianamente, con el fango hasta las rodillas, lo que complica todo".
Toda la zona está desierta, las casas están destruidas, con la certeza de que "hay todavía tantos cadáveres. Hacer una estimación es imposible. Los desaparecidos son anotados en base a las indicaciones realizadas por los familiares", precisó el oficial.
La Policía difundió imágenes de las operaciones de búsqueda, con sus hombres en el típico mameluco blanco anti-radiación.
La Tepco, empresa que administra la central nuclear de Fukushima, informó que inició la inyección de nitrógeno en el reactor 1, con el objetivo de neutralizar las hipótesis de explosión de hidrógeno.
La compañía explicó que la operación "no comporta un aumento significativo de la pérdida de radiactividad".
En tanto, el gobierno indio ordenó hoy la suspensión de las importaciones de productos alimentarios de Japón, por los problemas de radiactividad registrados en Fukushima, informó el Ministerio de Salud indio.
El rechazo a las importaciones de productos japoneses fue decidido el lunes durante una reunión de la Autoridad de Estándares y Seguridad de Alimentos, y durará al menos tres meses o hasta que sea descartada la existencia de efectos nocivos causados por las emanaciones nucleares.
Muestras de una partida de arroz congelado y de bebidas no alcohólicas que llegaron a India el sábado fueron enviadas a un laboratorio para que sean analizadas.
De esta forma, India se une a países como Estados Unidos, China, Singapur y Hong Kong, que ya suspendieron importaciones de alimentos japoneses.
También Rusia suspendió la importación de pescados y de frutos de mar de 242 industrias japonesas por el desastre en la central nuclear de Fukushima, que llevó a la descarga de agua radiactiva en el océano Pacífico, informaron hoy fuentes del gobierno.
"Las restricciones fueron introducidas luego de los análisis de las amenazas y de los riesgos que emergieron tras el accidente de la central de Fukushima 1", explicó el organismo que controla el sector veterinario y fitosanitario. (ANSA).
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Radiación se multiplica por millones
Catástrofe en Japón. Agua de mar en las inmediaciones de Fukushima tiene cantidades de yodo 7,5 millones de veces mayores a las permitidas Tepco anunció que logró detener la fuga
TOKIO | AFP Y ANSA
Japón impuso ayer pautas de seguridad para los alimentos del mar luego que se hallaran altos niveles de radiación en las inmediaciones de la planta de Fukushima. En tanto, Tepco informó que logró tapar la grieta por donde se escapa el agua.
Cantidades de yodo 131 7,5 millones más de lo normal fueron verificadas en el agua frente al reactor número 2 de la central nuclear dañada tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo, informó ayer la empresa que gestión la planta, Tokyo Electric Power Co. (Tepco).
El operador de la planta reiteró que la radiación se dispersará rápidamente y no es peligrosa en lo inmediato, pero un especialista dijo que la exposición a los niveles altamente concentrados cerca de la usina Fukushima Daiichi podría causar lesiones y que posiblemente quedaría una contaminación residual del mar como resultado de las filtraciones.
Al conocer los nuevos niveles, sumados a los informes sobre la radiación acumulada en pescados, el gobierno resolvió imponer por primera vez un nivel aceptable de radiación para el producto. Algunos pescados capturados el viernes en las aguas costeras superarían el nuevo límite provisional.
"Aunque el gobierno dice que el pescado es apto para consumo, la gente no quiere comprar frutos de mar provenientes de Fukushima", dijo Ichiro Yamagata, un pescador que vivía cerca de la usina nuclear, pero que se encontraba en un refugio en Tokio. "Probablemente no podremos pescar allí por muchos años", añadió.
Las zonas costeras invadidas por el tsunami constituyen la quinta parte de la enorme industria pesquera japonesa, pero el miedo a la radiación podría afectar a todo el sector.
Aunque Japón importa mucho más de lo que exporta, el año pasado envió al mundo frutos de mar por valor de 2.300 millones de dólares. Adicionalmente, el miedo a la contaminación sería un golpe duro para la patria del sushi.
Avance. La radiación se está filtrando en el Pacífico cerca de la planta en la costa nororiental desde que el terremoto de magnitud 9 generó el tsunami colosal que inundó las instalaciones. Durante el fin de semana, operarios descubrieron una grieta a través de la cual el agua se derramaba al océano. Tepco precisó ayer que la avería pudo ser sellada, según informó la agencia de noticias Jiji.
Los técnicos no habían logrado tapar la fisura a pesar de varios intentos con cemento y luego mediante una mezcla de polímeros, papel de periódico y serrín. Ayer decidieron hacer perforaciones más arriba para seguir los flujos de agua e inyectar cristal soluble en el suelo. Esta solución detuvo la fuga.
En tanto, la Agencia Japonesa para la Seguridad Nuclear se disculpó ayer con Corea del Sur un día después de descargar 11.500 toneladas de agua radiactiva al océano, una operación que creó "preocupación" en el gobierno de Seúl.
Indemnización. Tepco ofreció indemnizaciones de "consuelo" a diez ciudades vecinas cuyos residentes se vieron obligados a evacuar sus domicilios, anunció ayer la firma.
Pero muestra de la cólera creciente del público con respecto a la empresa propietaria de la planta, una de las municipalidades rechazó la donación de 20 millones de yenes (237.000 dólares).
Una portavoz de la ciudad de Namie declaró que la oferta de Tepco había sido rechazada, "lo que nos deja libres de criticar a la sociedad".
"La población local supera los 20.000 habitantes, por lo tanto cada residente habría recibido menos de 1.000 yenes (poco más de 11 dólares). Esto no permite vivir a los damnificados", añadieron.
Unas 80.000 personas residentes en un perímetro de 20 km alrededor de la central accidentada por el sismo y el tsunami del 11 de marzo, se vieron obligados a evacuar la zona, dejando todo tras ellos.
Por otra parte, muchos agricultores de la prefectura de Fukushima debieron suspender la comercialización de verduras y de leche debido al índice demasiado elevado de radiactividad emanado por la planta.
Repercusión. El jefe del gabinete, Yukio Edano, dijo que Japón informó a las autoridades internacionales competentes sobre las fugas de sustancias radiactivas al mar, en conformidad con la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar.
En tanto, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, afirmó que "las medidas adoptadas hasta ahora en la Unión Europea para evitar el riesgo de productos contaminados provenientes de Japón son suficientes".
"No tengo otro sitio; no quiero pensar en escapar de mi tierra"
Sato, de 59 años de edad, representa a la 17ª generación de agricultores en la familia, propietario de 6 hectáreas de campos en los que cultiva arroz, tomate, espinaca y otros vegetales. O solía cultivar: la semana pasada, el gobierno nacional prohibió la venta de productos agrícolas en varias ciudades por temor a que hubieran sido contaminados con radiación. De hecho, Sato está a punto de perder un quinto de sus ingresos. Si el gobierno no puede contener el desastre de Fukushima, podría perder una granja que su familia ha cuidado desde la 1600. "Necesito mis campos para mi trabajo", señaló. "No tengo otro sitio al cual ir. No quiero pensar en escapar de mi tierra``, exclamó luego. Aquí y en otras partes de la prefectura de Fukushima, la región, los agricultores temen por su futuro; y están convencidos, como Sato, de que el gobierno no está de su lado. (The New York Times)
"Era un hombre con sentido del deber, como los de antaño"
El día del tsunami el bombero Fujio Koshita siguió tocando la campana mientras veía desde lo alto del cuartel, en el puerto de Otsuchi, cómo se aproximaban las olas a toda velocidad. Aún no se encontró su cuerpo. Cuando la tierra empezó a temblar este hombre de 57 años de edad, uno de los 28 bomberos del puerto, llegó corriendo al cuartel. En lugar de escapar hacia las alturas de la ciudad, acudió a toda prisa a dar la alerta, sacrificando su vida para salvar la de los demás. "Lo que le importaba era salvar el mayor número de personas posible. Él era un hombre con sentido del deber, como los japoneses de antaño. Hablaba con frecuencia del honor de los bomberos", dice Toru Suzuki, un compañero de 41 años a quien Koshita ordenó ponerse a salvo. "Pocos días antes me había dicho: en caso de urgencia, no te dejes morir", recuerda Akira Sasaki, otro bombero de 31 años. (AFP)
Las cifras
18% Cayeron ayer en la bolsa de Tokio las acciones de la empresa Tepco; representa el nivel más bajo de los últimos sesenta años.
12.321 Es el número de muertos por la catástrofe según el último balance de la policía; 15.347 personas continúan desaparecidas.
Último Momento el País Digital
CRISIS NUCLEAR 05/11/11
Japón tira al océano miles de toneladas de agua radiactiva
El operador de la accidentada central nuclear de Fukushima comenzó hoy a verter 11.500 toneladas de agua débilmente radiactiva al océano para permitir la reparación de los circuitas de enfriamiento de los reactores y evitar una catástrofe peor que la de Chernobyl.
Por otra parte, Japón dejó entrever el lunes que el desastre ocurrido el 11 de marzo en el noreste del país y el accidente nuclear posterior podrían tener un impacto en su política medioambiental.
Más de tres semanas después de la tragedia, el balance provisional de la policía se sitúa en 12.157 muertos confirmados y 15.496 desaparecidos, cuyos cuerpos muy probablemente fueron llevados mar adentro por el maremoto.
La central Fukushima Daiichi (N°1), ubicada al borde del océano Pacífico, a unos 250 km al norte de la megalópolis de Tokio y de sus 35 millones de habitantes, no resistió una ola gigante de 14 metros.
El sistema de alimentación eléctrica de los seis reactores se estropeó, deteniendo las bombas de enfriamiento del combustible nuclear. Cuatro reactores empezaron a calentarse de forma peligrosa, provocando explosiones y humo radiactivo.
Tras haber vertido día y noche decenas de miles de toneladas de agua en las instalaciones, los obreros, bomberos y soldados lograron impedir que las barras de combustible se fundieran, evitando así una catástrofe nuclear mucho mas grave que la de Chernobyl en 1986.
Pero esta operación provocó enormes inundaciones en los locales y las galerías subterráneas, que fueron invadidos por miles de toneladas de agua radiactiva, lo que dificultó el trabajo de reparación de la red eléctrica y de los circuitos de enfriamiento.
El portavoz del propietario de la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), recordó que el agua contaminada se había acumulado en las salas de máquinas, en particular en la del reactor 2, con un índice de radiactividad superior a 1.000 milisieverts por hora, lo que impide cualquier actividad humana.
"Es necesario transvasarla a depósitos previstos para el tratamiento de desechos. Pero estos depósitos están actualmente plenos de 10.000 toneladas de agua débilmente radiactiva. Hay que sacarla, para hacer sitio", explicó.
El representante de TEPCO afirmó que esos vertidos, que se realizarán durante cinco días, no tendrían consecuencuas para la salud.
Una parte del agua contaminada procedente del reactor 2 es vertida al océano por una brecha de 20 centímetros descubierta en un fosa situada por encima del nivel del mar.
"No ha habido cambios significativos en la cantidad de agua que se escapa. No hemos logrado el principal objetivo de parar la salida del agua", dijo el portavoz de TEPCO.
Mientras continuaba la carrera contra el reloj para impedir una catástrofe incontrolable en la planta de Fukushima Daiichi, los funcionarios japoneses que asisten a las negociaciones internacionales de la ONU sobre el clima sugirieron que Japón podría revisar a la baja sus objetivos en la reducción de las emisiones de carbono.
El accidente nuclear obligará a Japón a revisar su ambicioso objetivo de reducir en 25% las emisiones de CO2 antes de 2020, en comparación con el nivel de 1990, según informes de prensa.
Este objetivo puede ser revisado, declaró Hideki Minamikawa, viceministro japonés del Medio Ambiente, en Bangkok.
Por otra parte, Greenpeace consideró el lunes "parciales y contradictorias" las informaciones proporcionadas por las autoridades sobre los riesgos radiactivos y anunció que iba a llevar a cabo estudios de muestras más precisos, especialmente en verduras y leche.
"Esperamos ser capaces de suministrar un análisis independiente y consejos claros a la población", dijo Rianne Teule, experta en radiactividad de Greenpeace.
En fin, desde el violento sismo de hace tres semanas, que sumió a Japón en la peor crisis de su historia desde la Segunda Guerra Mundial, se teme cada vez más el impacto de este drama para la tercera economía mundial. Una encuesta este lunes sugiere que el golpe puede ser masivo.
El Banco de Japón indicó que según la encuesta trimestral Tankan la previsión de confianza de las importantes empresas manufactureras japonesas para el trimestre de abril a junio caerá a -2 puntos, teniendo en cuenta los efectos del terremoto y el tsunami, contra +3 para las empresas que respondieron antes del drama.
ALERTA MÁXIMA
Japón busca nuevas
soluciones para
evitar crisis
nuclear en Fukushima
Japón estudiaba
hoy todas las
opciones para
reducir las
emisiones
radiactivas y
evacuar
toneladas de
agua contaminada
de la central
nuclear de
Fukushima, tales
como cubrir los
reactores con
una lona
especial o
utilizar los
depósitos de un
barco-cisterna.
El operador de
esta
instalación,
Tokyo Electric
Power (TEPCO),
aceptó la ayuda
del grupo
nuclear francés
Areva, cuya
presidenta, Anne
Lauvergeon,
llegó el
miércoles a
Tokio acompañada
de expertos, con
el objetivo de
ayudar a los
equipos nipones,
sobre todo para
el tratamiento
de las aguas
contaminadas.
Por su parte, el
Departamento
estadounidense
de Energía
también puso a
disposición de
Japón robots que
resisten a las
radiaciones,
capaces de
reunir
informaciones
sobre los
reactores en
lugares donde la
radiactividad es
demasiado
elevada.
El gobierno
japonés ordenó
el miércoles
controlar
inmediatamente
todos los
reactores
nucleares del
país para
asegurarse de
que no van a
tener los mismos
problemas que
los de la
central de
Fukushima.
Japón tiene más
de 50 reactores,
todos los cuales
se encuentran al
borde del mar,
en un
archipiélago
cuya superficie
total está
amenazada por
los movimientos
telúricos.
El director
general de TEPCO,
criticado por su
sorprendente
ausencia desde
el comienzo de
la crisis
nuclear más
grave desde
Chernobyl,
Masataka Shimizu,
de 66 años, fue
hospitalizado el
martes al
anochecer con
hipertensión
arterial,
confirmó en una
rueda de prensa
el presidente
honorario del
grupo, Tsunehisa
Katsumata.
Este último
juzgó además
inevitable el
desmantelamiento
de los reactores
1 a 4 de la
central de
Fukushima
Daiichi (Nº1)
construida hace
más de 40 años
en la costa del
Pacífico, a 250
km de la
megalópolis de
Tokio y de sus
35 millones de
habitantes.
Fukushima 1 no
fue concebida
para resistir al
tsunami con olas
de 14 metros de
altura que
devastó sus
instalaciones el
11 de marzo,
después del
sismo más
potente
registrado en la
historia de
Japón.
Esta doble
catástrofe dejó
unos 28.000
muertos y
desaparecidos,
según el último
balance oficial.
La alimentación
eléctrica de los
circuitos de
enfriamiento de
los seis
reactores fue
interrumpida
brutalmente. El
combustible
nuclear, privado
de agua, comenzó
a calentarse y a
fundirse,
provocando una
serie de
explosiones e
importantes
escapes
radiactivos.
Sin embargo, ese
proceso
infernal, que
podría
desembocar en un
grave accidente
nuclear, parece
haber sido
controlado por
el momento.
"Las
informaciones de
las cuales
disponemos
actualmente nos
hacen pensar que
la central
registra un
lento
restablecimiento
después del
accidente", dijo
Peter Lyons,
subsecretario
estadounidense
interino
encargado de la
Oficina de
Energía Nuclear
en el ministerio
de Energía.
Miles de
toneladas de
agua de mar,
reemplazada
recientemente
por agua dulce
debido a los
efectos
corrosivos de la
sal, fueron
lanzados día y
noche sobre los
reactores para
enfriarlos y
detener la
fusión.
Pero esta enorme
cantidad de agua
contaminada por
las radiaciones
se infiltró en
las salas de
máquinas y en
las galerías
técnicas
subterráneas,
llegando al
cercano Océano
Pacífico, donde
la tasa de yodo
radiactivo
supera en más de
3.300 veces lo
permitido en el
agua marina.
Los técnicos que
llevan casi 20
días luchando
con las
consecuencias de
esta catástrofe
enfrentan un
círculo vicioso:
enfriar los
reactores es
crucial, pero
cuanta más agua
utilizan, más
aumentan las
capas
radiactivas. Y
cuanto menos
agua inyectan,
más aumenta la
temperatura en
los reactores.
La Agencia de
Seguridad
Nuclear japonesa
señaló el
miércoles que ha
llegado el
momento de
buscar
soluciones
nuevas.
El diario Asahi
Shimbun indicó
el miércoles que
entre las
opciones
estudiadas,
TEPCO podría
utilizar un
barco-cisterna
atracado frente
a la central
nuclear para
evacuar el
líquido
altamente
radiactivo, lo
que permitiría
que los obreros
trabajasen
nuevamente.
Asahi Shimbun se
refiere también
a la posibilidad
de cubrir los
edificios
dañados de tres
de los seis
reactores con
una tela
fabricada con un
material
especial que
podría limitar
las emisiones de
vapores
radiactivos.
Al ser
interrogado
sobre estas
opciones, el
portavoz
gubernamental,
Yukio Edano,
respondió el
miércoles que el
gobierno y los
expertos
nucleares
estaban
examinando
"todas las
soluciones,
incluyendo las
que fueron
mencionadas en
la prensa".
El
descubrimiento
de plutonio en
cinco muestras
de tierra
extraídas de la
central y la
acumulación de
yodo radiactivo
y de cesio en el
agua de mar
hacen temer una
grave
contaminación
del medio
ambiente y de la
cadena
alimentaria.
El primer
ministro Naoto
Kan aseguró que
el gobierno
estaba "en
alerta máxima"
para evitar una
catástrofe
ecológica.
La Agencia
Internacional de
la Energía
Atómica (AIEA)
anunció que ha
registrado en el
pueblo de Iitate,
a 40 km al
noroeste de la
central de
Fukushima,
radiaciones que
superan los
niveles
recomendados.
"Hemos
aconsejado a
nuestros
interlocutores
(las autoridades
japonesas) que
evalúen la
situación con
cuidado, e
indicaron que el
examen ya está
en curso",
indicó en Viena,
sede de la AIEA,
un responsable
de la agencia,
Denis Flory.
Australia, Canadá y Rusia se
añadieron el jueves a la lista de países
que rechazan productos frescos de la
región de la central nuclear de
Fukushima (noreste de Japón), donde la
electricidad, imprescindible para
reanudar los sistemas de enfriamiento de
los reactores, se restableció
parcialmente.
La presencia de radiactividad en el
agua y los alimentos provocan temores en
Japón y el extranjero, casi dos semanas
después de que un sismo de magnitud 9 y
del tsunami que devastaron el
archipiélago nipón, con un balance de
unos 26.000 muertos y desaparecidos (con
9.737 víctimas mortales confirmadas).
El Gobierno prohibió la
comercialización de productos frescos,
como verduras y leche cruda, en cuatro
prefecturas alrededor de Fukushima, tras
descubrir niveles de contaminación
radioactiva superiores a las normales.
Los análisis de los alimentos se
extenderán a otras seis prefecturas
cercanas, algunas de las cuales están a
las puertas de la megalópolis de Tokio,
de 35 millones de habitantes.
El ministerio de Salud intensificó
los controles de los productos
pesqueros, tras detectarse radiactividad
en el agua de mar cerca de la central.
El precio del pescado, y sobre todo
de los mariscos, bajó en Tsukiji, el
mercado más grande del mundo en este
sector, en la bahía de Tokio. Los erizos
de mar se vendían a la mitad de su valor
habitual.
Las algas, indispensables para las
sopas y ensaladas de la cocina nipona,
aumentarán de precio ya que los
mayoristas deben comprarlas en otras
regiones.
"Ya sabemos que no se podrá comer
algas de las zonas devastadas por dos o
tres años", admite Kenichiro Saito,
comerciante de algas. "Subirán los
precios en Hokkaido (ciudad situada al
norte del país)", añadió.
Los consumidores se muestran
cautelosos con los productos.
"Cuando uno va de compras, puede
elegir, pero cuando se va a un
restaurante, se desconoce el origen de
los productos", dice Tobita Kyoko, de 65
años, quien juzga que las autoridades
son "demasiado optimistas ante la
gravedad de la situación".
Australia, Canadá, Rusia y Singapur
anunciaron, después de Estados Unidos y
Francia, medidas de prohibición y
restricciones a la importación de
productos de las zonas cercanas a
Fukushima.
Rusia detectó el miércoles en uno de
sus puertos de Extremo Oriente un buque
de mercancías procedente de Japón con un
nivel de radiación tres veces superior
al normal, indicó este jueves el jefe de
los servicios sanitarios rusos, Guenadi
Onichenko, citado por la agencia
Interfax.
El barco había pasado a poca
distancia de la zona donde se encuentra
la central nuclear de Fukushima 1.
La ciudad de Tokio (250 km al
suroeste de la planta nuclear
accidentada) indicó el miércoles haber
detectado en su red de agua niveles de
yodo radiactivo dos veces superior a los
límites autorizados para los bebés,
aunque el jueves esos niveles decayeron.
El ayuntamiento anunció que el nivel
era de 79 becquereles por kilogramo este
jueves a las 06H00 (miércoles 21H00 GMT)
en el centro de purificación de
Kanamachi.
Las autoridades de la capital
desaconsejaron dar agua del grifo a los
bebés o utilizarla para preparar
biberones si la medida es superior a 100
becquereles por kilogramo.
Otra ciudad, Hitachiota, en la
prefectura de Ibaraki, al norte de la
capital, también desaconsejó el uso de
agua corriente para los bebés.
Los programas de televisión se
centraron en las preocupaciones sobre
los riesgos de usar agua corriente para
lavar alimentos o en el lavado de la
ropa.
"No sé qué hacer", declaró Kazuko
Hara, una mujer de 39 años, que fue a
recoger agua embotellada para su bebé de
tres meses, distribuida por la alcaldía
de Bunkyo.
"Los expertos empezaron a decir que
no había razones para entrar en pánico.
Eso me tranquilizó. Pero cuando se ve a
gente precipitándose en las tiendas, uno
se vuelve a poner tenso", añadió Kazuko.
Los operarios reanudaron este jueves
las tentativas de refrigerar el reactor
3 de la central de Fukushima 1,
interrumpidas la víspera debido a la
emanación de un humo negro, anunció la
Agencia de Seguridad Nuclear japonesa.
El reactor 3 de la central es el que
más preocupa a las autoridades, ya que
sufrió daños particularmente importantes
durante el tsunami del 11 de marzo y por
la explosión del edificio exterior a
causa de la acumulación excesiva de
hidrógeno.
Los bomberos empezaron a echar agua
hacia el reactor para enfriar el
combustible e impedir que entre en
fusión y desprenda cantidades
importantes de radiactividad hacia la
atmósfera, explicó un responsable de la
agencia.
Además, tres empleados del reactor Nº
3 de la planta fueron expuestos a
radiaciones.
Dos de ellos tuvieron que ser
hospitalizados.
Los socorristas del noreste, donde
sigue haciendo frío y en muchos lugares
nevando, siguen por su lado extrayendo
centenares de cuerpos de los escombros
dejados por el sismo y el tsunami, sin
poder incinerarlos a causa de la falta
de combustible.
AFP
El País Digital
RADIACTIVIDAD
En Tokio el
agua no es potable para los recién
nacidos
El agua potable en Tokio duplicó el
límite de la radiactividad considerada
segura para los infantes, informaron el
miércoles las autoridades, al tiempo que
se acrecentaba la preocupación por la
seguridad de los alimentos como
consecuencia de la fuga radiactiva
procedente de la dañada planta nuclear
de Fukushima tras el sismo y posterior
maremoto.
El Buró del Agua dijo a los
periodistas que una planta de
tratamiento del agua potable en el
centro de Tokio, que suministra servicio
a gran parte de la ciudad detectó que el
agua contiene 210 becquereles de
iodo-131 por cada litro.
Indicaron que el límite de consumo
del iodo-131 para los infantes no debe
ser mayor de 100 becquereles por litro.
Los bebés en Tokio no deben tomar agua
del grifo aunque el nivel de
radioactividad no represente un riesgo
inmediato para los adultos, informaron
las autoridades.
Casi dos semanas después del desastre
doble del 11 de marzo, autoridades
nucleares están luchando para
estabilizar la dañada y recalentada
planta nuclear de Fukushima, la cual ha
estado filtrando radiación desde que el
desastre dañó los sistemas de
enfriamiento de la planta.
La radiación se ha pasado a los
vegetales, la leche sin pasteurizar, el
agua potable e incluso en el agua de mar
en las áreas que rodean a instalación
nuclear.
El brócoli fue agregado el miércoles
a la lista de verduras radiactivos que
incluyen también la espinaca, la canola,
y el crisantemo verde o comestible.
Previamente, los residentes de la
ciudades del noreste de Japón recibieron
avisos para no beber el agua del grifo
debido a los altos niveles de iodo
radioactivo, el cual puede causar cáncer
de tiroides. Hasta el miércoles, los
niveles encontrados en el agua de Tokio
eran mínimos, según dijeron las
autoridades.
La Administración de Alimentos y
Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por
sus siglas en inglés) informó el martes
de la suspensión de las importaciones de
productos lácteos y aquellos producidos
en la región de Fukushima.
Otros alimentos importados de Japón,
incluyendo mariscos, se seguirán
vendiendo al público pero primero serán
sometidos a pruebas radiactivas.
Los alimentos japoneses representan
menos de 4% de todas las importaciones
de Estados Unidos, y la FDA no prevé que
la radiación ponga en riesgo a los
alimentos estadounidenses.
AP El País Digital
Internacional
Fukushima: radiación llegó a los
alimentos
Catástrofe en Japón. Prohíben la venta
de productos procedentes de Fukushima |
En el agua de Tokio hay yodo radiactivo
| Logran mejorar la situación en la
planta | La central será desactivada
AP, AFP Y ANSA
Radiaciones en alimentos se
detectaron ayer en Japón y Taiwán,
mientras la situación en la central
nuclear de Fukushima "muestra algunas
mejoras" con el restablecimiento de la
electricidad en varios reactores.
Así lo afirmó ayer Tetsuro Fukuyama,
vicejefe de Gabinete del gobierno nipón,
en conferencia de prensa. Un nuevo
problema se sumó a la crisis japonesa.
Primero el terremoto, después el
tsunami, luego el desastre nuclear
seguido por una intensa ola de frío
polar y, ahora, la radioactividad llegó
a los alimentos.
El Ministerio de Salud prohibió ayer
la comercialización de leche procedente
de Fukushima y de la vecina Ibaragi.
También impidió envíos de espinacas
después de que se verificó que los
niveles de yodo rebasaban los límites de
seguridad. Otras verduras, como repollo,
también fueron afectadas por la
radioactividad.
Otras espinacas que tenían 27 veces
más radioactividad que el límite legal,
fueron decomisadas en la ciudad de
Hitachi, en la prefectura de Ibaraki,
más de 100 kilómetros al sur de
Fukushima.
El agua potable de Tokio, en la que
se detectó el viernes yodo, ahora tiene
cesio. La lluvia y el polvo también
están contaminados.
En todos los casos, el gobierno dijo
que los niveles de radiación son muy
pequeños y no representan un peligro
inmediato para la salud.
Por su parte, Taiwán decomisó un lote
de habas procedente de Japón que estaba
contaminado con yodo y cesio en niveles
dentro de los límites.
"Estoy preocupada, en verdad
preocupada", dijo Mayumi Mizutani,
residente de Tokio, mientras compraba en
un supermercado agua embotellada para su
nieto de dos años. "Tenemos miedo de que
pueda darle cáncer a nuestro nieto",
afirmó la mujer de 58 años.
Pequeño avance. En tanto, en la
planta nuclear Fukushima 1, las dudas
están centradas en los reactores números
3 y 4, que podrían necesitar varios días
de trabajo antes de que sea restablecida
la electricidad.
Los reactores 5 y 6, los menos
dañados, están en "detención estable en
frío" -un término utilizado para
referirse al apagado del reactor, de
esta manera ya no presentan peligro
alguno de fusión del núcleo- gracias a
la reanudación de su sistema de
enfriamiento, mientras Tepco, la empresa
que administra la central nuclear, logró
reconectar también los reactores 1 y 2.
En el reactor 3, el más peligroso por
la mezcla de combustible de uranio y
plutonio, particularmente radioactiva,
fueron vertidas ayer 2.400 toneladas de
agua marina, para favorecer el
enfriamiento, tras señales preocupantes
del alza de la presión.
"Las temperaturas de los tanques de
todos los reactores son inferiores a los
100 grados", explicó el ministro de
Defensa, Toshimi Kitazawa, luego de una
jornada en la que las Fuerzas de
Autodefensa, las fuerzas armadas de
Japón, trabajaron sin descanso para
asegurar el restablecimiento.
En cuanto al futuro, el gobierno
japonés anunció ayer que la central de
Fukushima será desactivada. "Observando
objetivamente la situación, es claro lo
que hay que hacer", dijo Edano durante
una conferencia de prensa.
En tanto, el reporte oficial de las
víctimas del sismo y tsunami se agravó:
los datos de la policía nacional sobre
la cantidad de muertos y desaparecidos
subieron a 8.450 y 12.931,
respectivamente. En la prefectura de
Miyagi, la policía local estimó que
puede haber 15.000 víctimas. Los
desplazados de todo el país son 600.000.
Por su parte, el primer ministro de
Japón, Naoto Kan, visitará hoy las áreas
que sufrieron el terremoto, donde
prosiguen las operaciones de rescate.
Ayer una anciana de 80 años y un joven
de 16 fueron hallados vivos debajo de
los escombros en Miyagi (ver aparte).
Kan visitará incluso el centro de
coordinación establecido a 20 kilómetros
de la central de Fukushima 1, usado por
los bomberos que trabajan en ese
establecimiento.
Recuperación. El gobierno de Japón
canalizará dinero público a los bancos
de las zonas que asoló el sismo en apoyo
al crédito que pudiera necesitarse para
la reconstrucción de las empresas. La
medida es la iniciativa más reciente
para ayudar a la recuperación económica
después del desastre que causaron el
sismo y el tsunami.
Los recursos del gobierno
contribuirán a que los 72 bancos de la
región tengan capacidad de satisfacer un
aumento previsto en la demanda de
crédito después del terremoto de
magnitud 9, afirmó el diario de negocios
Nihon Keizai Shimbun sin citar fuentes.
El rotativo no facilitó cifras sobre
la cantidad de dinero, aunque precisó
que más de 11 billones de yenes (135.000
millones de dólares) continúan
disponibles conforme a la ley de apoyo
de emergencia a los bancos que se aprobó
después de la quiebra de Lehman Brothers
en 2008.
El gobierno deberá después difundir
la cantidad que según sus cálculos será
necesaria para la recuperación. Goldman
Sachs dijo a principios de semana que
calculaba en 200.000 millones de dólares
los daños a causa del sismo.
Tokio también elabora planes a fin de
facilitar créditos de bajo interés por
un total de 10 billones de yenes
(122.000 millones dólares) para asistir
a las empresas a que se recuperen de los
daños, de acuerdo con un texto noticioso
previo.
Las fábricas que dañó el sismo
pertenecen a las principales empresas
automovilísticas, incluidas Nissan Motor
Co. y cientos de fabricantes más
pequeñas.
La producción también se ha visto
afectada por las interrupciones del
suministro eléctrico debido a que fueron
apagadas 11 de las 54 plantas nucleares
de Japón.
La semana pasada el banco central de
Japón intentó tranquilizar a los
mercados con la inyección de emergencia
de 38 billones de yenes (470.000
millones de dólares) como una de sus
principales actividades ordinarias de
financiación.
Las cifras
27 Las espinacas analizadas en la ciudad
de Hitachi tenían 27 veces más
radioactividad que el permitido
legalmente en Japón.
8.450 Es la cantidad de muertos por
el terremoto y tsunami hallados hasta
ahora en Japón. Los desaparecidos son,
oficialmente, 12.931.
Joven de 16 años y abuela de 80
hallados vivos
OSAKA | Un "milagro", entre tanto dolor
y desesperación: una mujer de 80 años y
su nieto de 16 fueron encontrados vivos
debajo de los escombros de su casa en la
prefectura de Miyagi, golpeada con
violencia por el terremoto y el tsunami
de hace once días en Japón.
El rescate tuvo lugar en Ishinomaki,
una de las ciudades que quedaron
devastadas, y en realidad -según se
precisó- fue el joven de 16 años el que
encontró a los socorristas, y no al
revés.
El chico vio al grupo de expertos
antiterremotos que estaban escarbando y
cavando en la casa e intentó con éxito
emerger de los escombros.
De inmediato los socorristas lo
ayudaron, comprobando la debilidad de
sus condiciones de salud, visto que se
tambaleaba y pedía ayuda.
"Su abuela tenía la temperatura muy
baja, aunque ambos estaban conscientes",
precisó un vocero de las Fuerzas de
Autoayuda, el ejército japonés.
Según el canal televisivo Nhk, en el
momento del sismo Jin Abe y su abuela
Sumi Abe, se encontraban en la cocina de
su casa, donde quedaron atrapados en un
nicho de la construcción. Tuvieron mucha
suerte, no sólo por haber sobrevivido a
los sacudones, sino también porque, al
quedar "encapsulados" en esa zona de la
casa, lograron tener acceso a la
heladera, donde había frascos de yogurt
y otros alimentos.
La felicidad que en estas horas están
viviendo Jin y Sumi podría ser un caso
único, recuerdan los analistas locales,
dadas las escasas posibilidades de que
se repita una situación similar. ANSA
POSIBLES EFECTOS EN LA SALUD
¿CUÁL ES EL NIVEL DE CONTAMINACIÓN DE
LOS ALIMENTOS?
En una muestra de leche y seis de
espinacas de a poca distancia de la
central de Fukushima los niveles de
radiación fueron superiores al límite
legal pero sin ser peligrosos para la
salud. La dosis de radiaciones recibidas
por una persona que ingiera esos
productos durante un año correspondería
a la de un sólo escáner médico. Una
sesión de escáner corresponde a una
dosis de entre 10 y 20 milisieverts.
¿QUÉ NIVEL DE CONTAMINACIÓN HAY EN EL
AGUA?
El máximo legal en Japón es de 200
becquereles de yodo radiactivo por
litro. En una ciudad a 45 kilómetros de
Fukushima el yodo 131 en el agua de la
canilla llegó el jueves a los 308 bq/litro.
En Tokio registraron agua con hasta 77
bq de yodo y 1,6 bq de cesio por litro.
¿QUÉ SUCEDE CUANDO SE INGIERE
ALIMENTO RADIACTIVO?
Las partículas radiactivas ingeridas
pueden irradiar al organismo desde el
interior durante algunas semanas si se
trata de yodo 131, o hasta dos años si
es cesio 137. El yodo 131 pierde la
mitad de su radiactividad cada ocho
días, y el cesio 137, cada 30 años. Pero
el organismo se libera de ellos más
rápidamente eliminándolos en la orina y
la materia fecal. El yodo 131 se fija
sobre todo en la tiroides. Los
comprimidos que saturan la tiroides de
yodo estable impiden que el yodo
radiactivo se fije.
¿CUÁLES SON LOS EFECTOS DE LA
RADIACTIVIDAD?
La energía producto de una radiación
ionizante puede causar daños en el ADN
de las células del organismo. Si las
lesiones no son demasiado importantes,
ese ADN puede ser reparado y la célula
engendrará entonces células hijas
normales. Pero una reparación defectuosa
de las células puede facilitar la
aparición, más tarde, de un cáncer. Una
célula cuyo ADN ha sufrido demasiados
daños puede desencadenar en su
autodestrucción. Cuando no hay
contaminación, el cuerpo humano contiene
elementos radiactivos naturales (potasio
40 y carbono 14). Las fuertes dosis de
radiación provocan efectos inmediatos
como vómitos y náuseas. Son aleatorios
en dosis pequeñas, con un aumento del
riesgo de cáncer si son mayores. (La
Nación/GDA)
El País Digital AP, AFP Y ANSA
Heroicos
esfuerzos por superar la crisis nuclear
y humanitaria
Estamos en una situación de crisis que
pone a prueba a nuestro pueblo. Japón se
reconstruyó milagrosamente después de la
guerra. Con la fuerza de todos
reconstruiremos nuevamente al país",
dijo el primer ministro japonés Naoto
Kan en un discurso transmitido por la
televisión.
El país "superará esta tragedia y se
reconstruirá como nación", afirmó el
jefe del gobierno nipón.
Kan reconoció que la central de
Fukushima continúa enfrentando "enormes
dificultades", pero prometió que el
Estado controlará "enérgicamente" la
situación en la zona.
Se lanzó una "carrera contrarreloj"
para enfriar los reactores de la central
nuclear de Fukushima, que sufrió graves
daños debido al sismo y al tsunami que
tuvo lugar hace una semana en Japón,
declaró hoy el director general de la
Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA), Yukiya Amano.
"Se trata de un accidente gravísimo",
dijo Amano después de reunirse con el
primer ministro nipón, Naoto Kan, para
analizar la situación.
"Es muy importante que la comunidad
internacional, incluyendo a la AIEA,
participe en esto en forma conjunta. El
enfriamiento (de los reactores) es
extremadamente importante, creo que se
trata de una carrera contrarreloj",
explicó.
Amano anunció que la AIEA medirá el
nivel de radiactividad en Tokio, sin
duda a partir del viernes al anochecer,
según declaraciones difundidas por la
agencia de noticias japonesa Jiji.
En Viena, un experto de la AIEA dijo
que la situación de la planta no había
empeorado "significativamente" en las
últimas 24 horas.
Unas 500.000 personas que perdieron
sus hogares cuando el maremoto devastó
la costa del noreste de Japón
sobrevivían bajo condiciones durísimas,
luchando por encontrar calor en
temperaturas glaciales y con escasos
suministros de alimentos y combustible.
El número confirmado de muertos en el
terremoto y el tsunami del 11 de marzo
llegó a 6.539 según el último balance
provisorio. Se trata de la peor
catástrofe natural registrada en Japón
desde el Gran Terremoto de Kanto en
1923, que causó la muerte de más de
142.000 personas.
RIESGO. La principal preocupación
estaba centrada en la planta Fukushima
1. El temor a sufrir radiaciones
desencadenó un éxodo de extranjeros,
sobre todo después de que Gran Bretaña,
Francia y otros países aconsejaron a sus
ciudadanos que partieran de Tokio.
La Agencia de Seguridad Nuclear
japonesa aumentó el viernes de 4 a 5 el
nivel del accidente nuclear de Fukushima
en la Escala Internacional de Sucesos
Nucleares y Radiológicos (INES, por sus
siglas en inglés), que llega a 7. Este
último nivel fue el que alcanzó el
accidente de la planta de Chernobyl
(Ucrania) en 1986.
Por su parte, la Autoridad Francesa
de Seguridad Nuclear consideró que el
accidente de Fukushima corresponde a un
nivel de gravedad 6.
J
apón indicó que los niveles de
radiación de esta planta nuclear,
situada a 250 km al noreste de la
capital, no plantea una amenaza a la
salud fuera de una zona de exclusión de
20 km, a pesar de niveles ligeramente
elevados registrados en Tokio a
principios de esta semana.
El aumento del accidente al nivel 5
indica "un accidente con amplias
consecuencias", de acuerdo con la INES.
Muchos países trasladaron sus
embajadas fuera de Tokio, y el pánico se
contagió a otras naciones. En Estados
Unidos se observaban colas para comprar
pastillas de yodo. En los aeropuertos
asiáticos sometían a los pasajeros
procedentes de Japon a exámenes para ver
si estaban contaminados por la
radiación.
AYUDA. Se está organizando una gran
operación internacional para socorrer a
las personas que perdieron sus hogares y
a millones de habitantes que carecen de
agua, electricidad, combustible o
alimentos en el noreste del país.
Una espesa capa de nieve cubrió los
restos de las viviendas destruidas por
el terremoto y el tsunami en ciudades y
aldeas, reduciendo las esperanzas de
encontrar supervivientes bajo los
escombros.
En la planta de Fukushima, los
obreros llevaban a cabo nuevamente
operaciones de enfriamiento el viernes.
Cinco camiones del departamento de
bomberos de Tokio especialmente
equipados lanzaban agua rotándose cada
20 minutos el viernes a la medianoche
para tratar de controlar los
recalentados reactores y los tanques de
almacenamiento de combustible, conocidos
como piscinas de contención, indicó una
fuente oficial.
El viernes por la tarde seis camiones
de Defensa Civil echaron unas 50
toneladas de agua de mar en uno de los
reactores en dificultad.
Un miembro del ministerio de Defensa
dijo a la AFP que en las operaciones de
la tarde apuntaban hacia el reactor 3.
Los camiones de los bomberos de
Tokio, incluidos uno que puede echar
agua hasta una altura de 20 metros
comenzó las últimas operaciones a media
tarde de hoy viernes 18.
Las autoridades indicaron que
repetirían las operaciones hacia el
mediodía del sábado.
Si el combustible es expuesto al
aire, puede degradarse aún más y emitir
niveles peligrosos de radiactividad.
Durante el día, algunos equipos
lograron llegar a una línea de energía
eléctrica que alimenta al sector para
tratar de poner nuevamente en
funcionamiento las bombas de agua
necesarias para el enfriamiento y evitar
una fusión accidental del núcleo de los
reactores.
AFP
16 de February de 2012
Japón:
Los muertos son 5.700 y hay 9.500
desaparecidos
El balance oficial del sismo y del
tsunami era, seis días después de la
catástrofe, de 5.700 muertos confirmados
y 9.500 desaparecidos. Sin embargo, sólo
en la ciudad de Ishinomaki, la cantidad
de desaparecidos se elevaría a 10.000
personas, según un responsable local.
El número de heridos es de 2.285,
según este balance. Más de 88.000
viviendas y edificios fueron destruidos,
total o parcialmente.
Las autoridades niponas tenían que
hacer frente también a la creciente
impaciencia de unos 500.000
damnificados, ante la escasez de agua
potable y de víveres a pesar de una
movilización sin precedentes de unos
80.000 soldados, policías y socorristas
en el devastado noreste.
La mayor preocupación es la crisis
nuclear, la más grave en el mundo desde
la de Chernobyl, en 1986.
Por primera vez, cuatro helicópteros
del ejército japonés lanzaron el jueves
de mañana varias toneladas de agua sobre
los reactores más dañados, sobre todo el
3. Cinco camiones cisternas entraron
igualmente en acción al caer la noche.
Su objetivo era fundamentalmente
llenar la piscina de combustible usado
que fue dañada por una explosión e
incendios.
El operador Tokyo Electric Power (TEPCO)
indicó que no podía determinar la
cantidad de agua que entró en la piscina
porque sus responsables no podían verla.
No obstante, la Agencia de Seguridad
Nuclear indicó en la noche que estaba
saliendo vapor de los edificios que
habían sido regados, lo que significa
que el agua cayó sobre puntos calientes,
en las zonas problemáticas, como se
deseaba. La misma operación se llevará a
cabo el viernes.
Expertos extranjeros consideran que
la piscina del reactor 4 está ahora casi
seca, lo que podría provocar niveles
"extremadamente elevados" de
radiaciones, según el presidente de la
Autoridad Estadounidense de Regulación
Nuclear (NRC), Gregory Jaczko.
La fusión de combustible podría
provocar la emanación de partículas
radiactivas provocando una catástrofe
como la de Chernobyl, según expertos.
Los empleados del operador de TEPCO,
ayudados por bomberos y policías,
querían tratar de alcanzar la piscina
con la ayuda de un camión cisterna
equipado con un cañón de agua. Pero,
según la televisión pública NHK, no ha
podido ser debido al nivel elevado de
radiación.
TEPCO debe continuar trabajando el
viernes para restablecer la corriente
eléctrica de la central nuclear de
Fukushima, lo que "permitiría activar
las bombas para enfriar los reactores y
llenar las piscinas", según un portavoz.
Los sistemas de refrigeración
fallaron el viernes luego de un sismo de
magnitud 9, el más fuerte que haya
conocido Japón, seguido de un tsunami
que devastó la costa del noreste del
país.
El presidente estadounidense, Barack
Obama, propuso enviar más expertos
nucleares a Japón, en una conversación
telefónica con el primer ministro
japonés, Naoto Kan. Francia también
presentó una "oferta de cooperación
masiva".
El Instituto Francés de
Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN)
afirmó el miércoles que las 48 horas
siguientes serían cruciales.
Ante la amenaza de un accidente
nuclear de gran magnitud, numerosas
embajadas recomendaron a sus ciudadanos
que se alejasen de la zona y que se
replegasen hacia el sur, en la región de
Osaka, o que partieran de Japón.
Gran Bretaña, Alemania, Suiza, Italia
y Australia también aconsejaron a sus
ciudadanos que partieran del norte y de
la región de Tokio. Francia, Bélgica y
Rusia enviarán aviones adicionales para
evacuar a las personas que quieran
partir de Japón.
Por su parte, China pidió a las
autoridades niponas informaciones
"puntuales y precisas" para calmar a una
opinión pública preocupada por la
eventual llegada al país de emisiones
radiactivas.
La embajada norteamericana estableció
la zona de riesgo en 80 km alrededor de
la central nuclear.
Las autoridades japonesas fijaron por
ahora un perímetro de seguridad de 30 km
y el gobierno afirmó que las radiaciones
más allá de la zona de exclusión de 20
km "no plantean un peligro inmediato
para la salud".
Por precaución, 10.000 personas de la
prefectura de Fukushima serán sometidas
a tests de radiactividad en 26 centros.
Mientras en el extranjero reina una
inquietud rayana en el pánico, la
población nipona, sobre todo en Tokio,
se muestra sorprendentemente serena y
disciplinada, en espera de nuevas
instrucciones del gobierno.
Los vientos probablemente continuarán
siendo favorables el jueves, empujando
hacia el Océano Pacífico los desechos
radiactivos de la central nuclear.
Un intenso frío y grandes nevadas
degradaron aún más las condiciones de
vida y de trabajo para los 500.000
damnificados del sismo y del tsunami y
los 80.000 socorristas movilizados en el
noreste.
Por otra parte, un corte de energía
eléctrica a gran escala podría afectar
al este del país el jueves al anochecer
si no se reduce el consumo, advirtió el
ministro de Industria.
En el extranjero se organizaron
numerosas manifestaciones de solidaridad
con Japón. Perú, un país que recibió una
gran inmigración nipona, declaró "duelo
nacional" el viernes 18 de marzo "en
solidaridad con el Gobierno y el pueblo
japonés".
El yen alcanzó un nuevo récord desde
la Segunda Guerra Mundial frente al
dólar, y los inversores especulan sobre
una eventual repatriación masiva de
fondos por las compañías de seguros
japonesas.
AFP
Radiación
es "extremadamente alta"
Catástrofe en Japón. El reactor 4 de la
planta de Fukushima despide altos
niveles de radiación La AIEA reconoció
que la crisis es "muy grave" Francia
prevé un "impacto superior" al de
Chernóbil | w La planta fue actualizada
tres veces en 35 años
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La Agencia Internacional de Energía
Atómica (AIEA) definió ayer la crisis
nuclear que vive Japón como "muy grave".
Estados Unidos, en tanto, alertó que la
radiación que se emite desde la planta
Fukushima 1 es "extremadamente alta".
La AIEA, que depende de Naciones
Unidas y cuyos expertos se dirigirán hoy
a Japón, reconoció ayer que los
reactores 1, 2 y 3 de la planta están
dañados. Aunque, sostuvo, la principal
fuente de radiaciones es el reactor 4,
cuya piscina de residuos experimentó una
disminución en el nivel de agua, dejando
al aire las barras de combustible usado,
que son altamente contaminantes.
"La situación ha evolucionado y es
muy seria", reconoció Yukiya Amano, el
japonés que preside la AIEA. Este
aseguró que "los operarios de la planta
están haciendo lo máximo para restaurar
la seguridad de los reactores".
Por la mañana de ayer la central
estuvo vacía por varias horas, hasta que
180 obreros se dirigieron al lugar para
intentar frenar el desastre. Buscaban la
manera de enfriar los reactores. Además
de los cuatro que ya presentan
problemas, los 5 y 6 empezaron a
levantar calor.
Para la Autoridad de Regulación
Nuclear de Estados Unidos, existen
"altos niveles de radiación en Fukushima
1 -que es tan solo una de las cuatro
plantas del país que presentan
problemas-. Y señaló que la dosis a la
que se están sometiendo los expertos
"puede ser potencialmente letal en un
breve período de tiempo". Así lo aseguró
Gregory Jaczko, titular del organismo
norteamericano.
Las autoridades estadounidenses
pidieron a sus ciudadanos en Japón que
se mantengan, al menos, a 80 kilómetros
de la planta nuclear. Y a aquellos que
vivan más cerca de esa distancia los
instó a evacuar de inmediato sus
hogares.
Gran Bretaña, en tanto, siguió los
pasos de Francia, que recomendó a sus
ciudadanos abandonar incluso Tokio, que
queda a 240 kilómetros de la planta pero
que, según expertos, también estaría
perjudicada por la radiación.
El accidente nuclear en Japón puede
tener un "impacto superior" al desastre
de la central de Chernóbil, que se
produjo en 1986 en Ucrania, advirtió
ayer el portavoz del gobierno francés,
Francois Baroin.
Este dijo que coincide con el informe
de la ministra de Ecología, Nathalie
Kosciusko-Morizet, quien advirtió en
reunión de gobierno que en Japón "el
peor escenario es probable". "Todo es
posible", añadió.
La Organización Mundial de la Salud
(OMS), en tanto, aseguró ayer que no hay
posibilidades, hasta ahora, de que las
radiaciones lleguen a otros países y que
no hay peligro para aquellos que están
fuera del área de evacuación.
Ayuda. Estados Unidos ya tiene
personal en el país para ayudar a evitar
una catástrofe. Ante los intentos
infructuosos de las autoridades niponas
de enfriar los reactores, tras las
sucesivas explosiones e incendios, un
avión sin piloto norteamericano
inspeccionará la central nuclear hoy,
para tratar de recoger información sobre
el estado de los reactores, informó la
agencia japonesa Kiodo.
La aeronave, equipada con
dispositivos infrarrojos, volará sobre
Fukushima para tomar fotografías que
aporten datos útiles sobre lo que sucede
dentro de los edificios de los
reactores. El gobierno japonés le pidió
días atrás ayuda al gobierno de Barack
Obama y a la propia AIEA para poder
afrontar la difícil situación.
La situación se torna incontrolable
ya para el archipiélago. Incluso ayer,
Japón suspendió un plan para utilizar
helicópteros en las tareas de
enfriamiento de Fukushima 1. Los niveles
de radiactividad no permitieron volar
por encima de la planta. El martes el
gobierno determinó una zona de exclusión
aérea 30 kilómetros a la redonda de la
central.
"Imprevisible". El emperador
Akihito expresó ayer preocupación por el
carácter "imprevisible" de la crisis
nuclear que golpea a Japón. Se dirigió a
sus súbditos, en una de sus pocas
apariciones, a través de las señales de
televisión.
El hecho de que los mensajes de los
emperadores a lo largo de la historia se
hayan producido en casos de guerra o
catástrofes, da una idea de la magnitud
de la tragedia que atraviesa el país.
"Siento gran tristeza por las
víctimas del sismo y del tsunami: no se
sabe cuántos sean, pero espero que sean
salvados, aunque sea una persona más",
dijo Akihito.
"Ahora, el problema es nuclear y
espero que se resuelva. Las tareas de
socorro siguen adelante, en el frío.
Faltan comida y combustible y todos
están en condiciones de emergencia",
añadió el emperador.
Ayer fuertes nevadas le dieron un
nuevo golpe en el piso a Japón. Las
bajas temperaturas hacen que se esfumen
las esperanzas de encontrar
sobrevivientes entre los escombros que
dejó la catástrofe natural.
(FUENTES: AP, AFP Y ANSA)
Las cifras
180 Son los obreros que intentan evitar
una catástrofe en la planta; Estados
Unidos advirtió que corren peligro sus
vidas.
80 Washington instó a los ciudadanos
norteamericanos que estén en Japón a que
se mantengan, al menos, a 80 km de la
central.
AIEA advirtió peligro en 2008
Un cable secreto del Departamento de
Estado norteamericano, dado a conocer
ayer por WikiLeaks, señala que la
Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA) advirtió a Japón en diciembre de
2008 que sus plantas nucleares no
estaban preparadas para hacer frente a
poderosos sismos.
De acuerdo a los informes, dados a
conocer por el periódico Daily Telegraph,
un funcionario de la AIEA advirtió a
Tokio que las plantas nucleares
japonesas estaban "desactualizadas" y
terremotos de grandes magnitudes podrían
presentar "serios problemas".
El gobierno japonés prometió mejorar
la seguridad de sus plantas nucleares,
pero finalmente no lo hizo.
La planta de Fukushima sólo estaba
preparada para soportar un terremoto de
7 grados en la escala de Ritcher, y no
de 9 como el ocurrido el viernes pasado.
El cable diplomático de la Embajada
estadounidense en Tokio cita a un
experto de la AIEA que expresaba
preocupación por la situación, al
indicar que la planta fue actualizadas
tres veces en los últimos 35 años.
Más Wiki. El 16 de julio de 2007 a
las 10.13 un terremoto de magnitud 6,8
en la escala Richter dañó la central
nuclear japonesa de Kashiwazaki-Kariwa,
la mayor del mundo, con siete reactores.
El primer día de la catástrofe, la
Empresa de Electricidad de Tokio (Tepco),
propietaria también de la central de
Fukushima, minimizó los daños. Al día
siguiente admitió que quienes diseñaron
la planta no previeron que podría
afrontar un sismo de esa magnitud. Y
asumió que se habían vertido al mar
cientos de litros de agua con 60.000
becquerelios (unidad de medición de la
radiactividad). Un día después la
empresa reconoció que la cifra ascendía
a 1.300 litros con 90.000.
Es cierto que aquella fuga fue muy
pequeña comparada con la de Fukushima.
Pero la información que aportó Tepco
dejó mucho que desear. Los documentos
informaban de que aunque el material
vertido no suponía una amenaza para el
medio ambiente, el propio gobierno
estaba muy molesto por la forma en que
Tepco había gestionado el incidente. El
País de Madrid y ANSA
Fuente: EL PAIS
El mundo
revisa sus planes nucleares
Catástrofe en Japón. China suspende
construcción de plantas atómicas Países
de la Unión Europea inician controles
Chávez paraliza plan nuclear Brasil
defiende su política energética
AP, AFP y ANSA
A raíz de la crisis nuclear japonesa,
China suspenderá la aprobación de nuevas
plantas, los franceses investigan la
seguridad de sus reactores y Hugo Chávez
congeló sus planes nucleares, al tiempo
que otras naciones analizan su
situación.
En París, el Parlamento ordenó una
investigación sobre "el futuro de la
industria nuclear". El 80% de la energía
eléctrica que utiliza Francia depende de
estas fuentes.
China suspenderá la aprobación de
estaciones de energía nuclear para
permitir una revisión de sus normas de
seguridad, al tiempo que ordenó hacer
inspecciones en las plantas nucleares
que ya están en funcionamiento o en
construcción.
Beijing tiene 13 plantas nucleares en
uso y planea agregar centenares más.
Desde España, el jefe del gobierno
José Luis Rodríguez Zapatero dijo que
pidió estudios para determinar la
vulnerabilidad, a terremotos o
inundaciones, de las seis plantas
nucleares que hay en el país.
Alemania esta semana ordenó el cierre
de siete plantas; seis por tres meses y
la otra de carácter permanente. Y la
Unión Europea determinó que los países
del bloque deben revisar las 150
centrales de la región.
Rusia y Turquía, en tanto, anunciaron
que no tienen intenciones de cambiar sus
planes y que avanzarán en la
construcción de la primera central
nuclear turca.
El presidente ruso Dmitri Medvedev
señaló que "la central que Rusia
construirá en Turquía podrá resistir aún
el terremoto más desastroso".
En Venezuela sucedió lo contrario. El
presidente Hugo Chávez ordenó al
vicepresidente y ministro de Energía
Rafael Ramírez congelar los planes sobre
la instalación de una planta. Su
homólogo colombiano, Juan Manuel Santos,
felicitó "el gran gesto" de Caracas.
Desde Brasil, en tanto, el ministro
de Ciencia y Tecnología Aloizio
Mercadante asumió la defensa del
programa nuclear nacional y declaró que
las plantas del país "son más seguras
que la usina de Fukushima, en Japón". En
esa tierra están las centrales Angra I y
II, y se construye una tercera.
El ministro de Minas y Energía,
Edison Lobao, descartó la posibilidad de
suspender los planes de construir cuatro
nuevas plantas atómicas y declaró: "no
tenemos necesidad de revisar nada, solo
hay que aprender de lo que ocurrió
allá``.
El presidente chileno Sebastián
Piñera opinó que "el mundo entero va a
sacar lecciones de esto", pero aseguró
que no dará marcha atrás con el convenio
de cooperación nuclear que su gobierno
firmará mañana con Estados Unidos y que
es criticado por parlamentarios de
oposición.
El mandatario comentó que el convenio
"apunta a que Chile pueda conocer mejor
e investigar más en materia de energía
nuclear".
Dolor e
incertidumbre; 11.000 personas están
desaparecidas
Catástrofe en Japón. Rescatistas pierden
las esperanzas de hallar sobrevivientes
y cada vez encuentran más cuerpos Hay
falta de agua y electricidad
Supermercados racionan alimentos
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Sendai | El País de Madrid y AFP
Cómo poner palabras al horror. Cómo
encajar en el encuadre de una cámara el
desastre provocado por una ola de 10
metros de altura que barre una costa a
lo largo de 2.100 km y de una planta
atómica que amenaza con seguir causando
daños.
Cuando la naturaleza hace lo que hizo
el viernes pasado en el noreste de Japón
-temblar con una magnitud de casi 9.0 en
la escala Richter y provocar un tsunami
de proporciones desconocidas desde que
Japón comenzó a registrar datos sísmicos
hace 140 años-, los hechos, los
adjetivos y las metáforas quedan vacíos
de contenido. Porque ante el desastre
nuclear provocado por el terremoto y la
devastación por el maremoto de la costa
noreste de Japón, es difícil ser capaz
de creer lo que está pasando, de aceptar
que ese país futurista y tecnológico, de
robots y cómics manga, se halla sumido
en su mayor crisis desde el fin de la II
Guerra Mundial. De poco sirven para
describir lo ocurrido términos como
cataclismo o infierno.
De pie, al borde de la carretera que
conduce a Natori, una población situada
unos 20 kilómetros al sur de Sendai
(capital de la prefectura de Miyagi), el
barrizal ocupa la vista hasta el
infinito. Coches de pocos años hundidos
en el agua, modernos invernaderos
abarrotados de todo lo que esta arrastró
a su paso, destrozos y más destrozos es
lo que se ve en las calles.
Una docena de soldados camina con
dificultad entre la masa de maderas y
barro, con un palo de más de metro y
medio de largo en la mano. Buscan los
cuerpos de alguna de las víctimas
enterradas bajo los escombros. Las
autoridades informaron ayer que la cifra
oficial de muertes a raíz de la tragedia
-en todo el país- llegaba a los 3.676.
Otras 11.000 personas desaparecieron.
Cuando los rescatistas encuentran un
cadáver, lo envuelven en una bolsa de
plástico azul.
Otros soldados marchan hacia los
coches destrozados, que salpican aquí y
allá el paisaje como si hubieran sido
arrojados desde el cielo, y extraen el
combustible de los depósitos. La
carretera está cortada al tráfico, y
solo se puede acceder con autorización.
Un kilómetro más allá, un grupo de
agentes carga 13 cuerpos en un camión.
El campo es una marisma de escombros y
muerte. Cae una lluvia fina, mientras un
centenar de kilómetros al sur la
radiactividad se escapa de los reactores
de la central nuclear de Fukushima 1.
Tras dejar la autopista, el lodo lo
invade todo. Por aquí pasó la colosal
lengua de agua, cargada de restos
convertidos en proyectiles. El barrio
costero de Natori está devastado. Por
todos lados, hay vehículos empotrados
unos sobre otros, en difíciles
equilibrios. Las paredes de muchas
viviendas están reventadas por el
impacto del agua y de todo lo que
arrastraba, aunque se mantienen en pie.
Un barco descansa varado en la
carretera. Edificios fueron arrancados
de cuajo.
En cierto modo, el tsunami japonés
parece haber sido mucho más violento que
el del Índico, en 2004, cuando la ola
gigante causó 230.000 muertos en una
docena de países, de ellos 170.000 en
Indonesia.
La inmensa mayoría de los inmuebles
de la región afectada por el terremoto
japonés no han sufrido daños, gracias a
las estrictas normativas de construcción
existentes en el país. Pero parece como
si nadie hubiera pensado en la
catástrofe que podía generar un potente
tsunami. "La situación es terrible.
Esperábamos que se produjera un
gran terremoto, pero esto está fuera de
lo imaginable", dice Hajime Imanishi,
profesor del Departamento de Ingeniería
Civil en Sendai. Imanishe, sin embargo,
afirma que lo peor está por llegar. "Un
profesor especializado en terremotos de
nuestra universidad dice que este es
solo el principio". Shigenori Endo se
encontraba dentro de su casa cuando
llegó la ola gigante. "El agua nos
arrastró a mí y mi madre. Las maderas,
los objetos me golpeaban por todos
lados, y me quedé atrapado. Al rato vino
gente y me liberaron", dice este hombre
de 46 años mientras camina bajo la
lluvia en medio del paisaje de
destrucción. Una columna de coches de
bomberos y ambulancias pasa con las
luces lanzadestellos en marcha.
En el Ayuntamiento de Natori, decenas
de personas buscan a familiares y amigos
en listas pegadas en las paredes. Yuji
Goto, de 31 años, no sabe qué ha sido de
su abuela, que vivía en Yuriage, otra de
las poblaciones devastadas.
"Está desaparecida. Y no he podido ir
a su casa porque está prohibido el paso
a los vehículos", dice este hombre
mientras intenta localizar el nombre.
Una chica de 20 años llora mientras pasa
de una lista a otra.
La catástrofe ha provocado la
evacuación de alrededor de 600.000
personas, ha dejado sin agua ni
electricidad a millones de personas, y
escasean el combustible y la comida.
Varios supermercados empezaban ayer a
vaciarse.
La cifra
600 mil Es el número de personas que
debieron ser evacuadas por la
catástrofe. Algunos de los refugios aún
no tienen electricidad.
Akita, la ciudad que se prepara para
lo peor
Akita | Por temor a que empeore la
crisis nuclear, los habitantes de la
ciudad de Akita (norte), a varios
cientos de kilómetros de la central de
Fukushima, vacían los estantes de los
supermercados y hacen cola en las
estaciones de servicio.
"Creo que habrá penuria. Creo que no
habrá más carne ni pescado, por eso
compro", explica Takana Takegawa,
cargando varias bolsas.
"Al principio, pensé que no debíamos
inquietarnos por la salud, pero ¿hasta
cuándo? Me gustaría recibir
informaciones más claras", agregó la
mujer, admitiendo sentirse "muy inquieta
por lo que va a suceder en el futuro".
El terremoto y el tsunami que
devastaron el nordeste del país no
afectaron directamente a Akita, una
ciudad del interior más cercana a la
costa oeste. Sin embargo, la crisis es
muy visible en esta localidad de 325.000
habitantes.
En pocas horas, las estanterías del
supermercado Itoku quedaron
prácticamente vacías. Madres acompañadas
por sus hijos, pero también un número
inhabitual de hombres, tratan
desesperadamente de hacerse con los
últimos trozos de filetes de shabu shabu
(para hacer una especie de "fondue"
japonesa), tofu (pasta de soja) o arroz.
El personal de la tienda dio órdenes
a los clientes de no comprar más de dos
artículos idénticos y reprendió a los
que trataron de incumplir la norma.
"Lo que he escuchado en los
informativos no me ha tranquilizado",
declaró Imaijimi, un hombre de 65 años.
"Estoy inquieto puesto que la
radiactividad es muy peligrosa para la
salud", añadió.
En las estaciones paneles
informativos advierten de la escasez de
gasolina, debido a que el mal estado de
las carreteras tras el terremoto y el
tsunami dificultan la distribución de
carburante.
"Hasta ahora no hemos tenido
dificultades de aprovisionamiento, pero
no sabemos qué pasará en el futuro",
aseguró Ayaru, un hombre de 28 años. AFP
El mundo
revisa sus planes nucleares
Catástrofe en Japón. China suspende
construcción de plantas atómicas Países
de la Unión Europea inician controles
Chávez paraliza plan nuclear Brasil
defiende su política energética
AP, AFP y ANSA
A raíz de la crisis nuclear japonesa,
China suspenderá la aprobación de nuevas
plantas, los franceses investigan la
seguridad de sus reactores y Hugo Chávez
congeló sus planes nucleares, al tiempo
que otras naciones analizan su
situación.
En París, el Parlamento ordenó una
investigación sobre "el futuro de la
industria nuclear". El 80% de la energía
eléctrica que utiliza Francia depende de
estas fuentes.
China suspenderá la aprobación de
estaciones de energía nuclear para
permitir una revisión de sus normas de
seguridad, al tiempo que ordenó hacer
inspecciones en las plantas nucleares
que ya están en funcionamiento o en
construcción.
Beijing tiene 13 plantas nucleares en
uso y planea agregar centenares más.
Desde España, el jefe del gobierno
José Luis Rodríguez Zapatero dijo que
pidió estudios para determinar la
vulnerabilidad, a terremotos o
inundaciones, de las seis plantas
nucleares que hay en el país.
Alemania esta semana ordenó el cierre
de siete plantas; seis por tres meses y
la otra de carácter permanente. Y la
Unión Europea determinó que los países
del bloque deben revisar las 150
centrales de la región.
Rusia y Turquía, en tanto, anunciaron
que no tienen intenciones de cambiar sus
planes y que avanzarán en la
construcción de la primera central
nuclear turca.
El presidente ruso Dmitri Medvedev
señaló que "la central que Rusia
construirá en Turquía podrá resistir aún
el terremoto más desastroso".
En Venezuela sucedió lo contrario. El
presidente Hugo Chávez ordenó al
vicepresidente y ministro de Energía
Rafael Ramírez congelar los planes sobre
la instalación de una planta. Su
homólogo colombiano, Juan Manuel Santos,
felicitó "el gran gesto" de Caracas.
Desde Brasil, en tanto, el ministro
de Ciencia y Tecnología Aloizio
Mercadante asumió la defensa del
programa nuclear nacional y declaró que
las plantas del país "son más seguras
que la usina de Fukushima, en Japón". En
esa tierra están las centrales Angra I y
II, y se construye una tercera.
El ministro de Minas y Energía,
Edison Lobao, descartó la posibilidad de
suspender los planes de construir cuatro
nuevas plantas atómicas y declaró: "no
tenemos necesidad de revisar nada, solo
hay que aprender de lo que ocurrió
allá``.
El presidente chileno Sebastián
Piñera opinó que "el mundo entero va a
sacar lecciones de esto", pero aseguró
que no dará marcha atrás con el convenio
de cooperación nuclear que su gobierno
firmará mañana con Estados Unidos y que
es criticado por parlamentarios de
oposición.
El mandatario comentó que el convenio
"apunta a que Chile pueda conocer mejor
e investigar más en materia de energía
nuclear".
En Argentina, la cancillería informó
que "se está realizando un seguimiento
permanente" de lo ocurrido en Japón. En
el país existen las plantas Atucha 1 y
Embalse, y se planea para este año la
apertura de una tercera: Atucha 2.
Ciudadanos uruguayos piden auxilio al
gobierno
Catástrofe en Japón. Hay 160 uruguayos
en el país que, junto con sus familias,
suman 270 personas Cancillería se
compromete a conseguir pasajes Otros
país envían aviones a repatriarlos
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CARLOS TAPIA
Katherine está desesperada. Desde la
otra punta del planeta, su hermana
Cristina Márquez, le manda correos
electrónicos con el asunto "S.O.S". Le
pide que insista en la Cancillería
uruguaya para la saquen de Japón.
"Es horrible lo que mi hermana está
viviendo. Hay temblores a cada rato y
tienen que salir de sus casas. Pero
afuera no se puede estar, además de las
temperaturas bajo cero tienen miedo a
las radiaciones", declara Katherine a El
País.
Cristina hace 23 años que vive en
Saitama, a 80 kilómetros de Tokio y a
280 de la planta Fukushima 1. Pese a que
está lejos, dice que las autoridades,
por altoparlantes, le sugirieron a la
gente que lo mejor es no moverse de
dentro de sus casas.
Cristina, vía mail, contó a El País
su temor. "Queremos volver, o por lo
menos que puedan volver nuestros hijos",
expresó. Ella vive con su pareja y sus
tres hijos: de 6, 12 y 20 años.
Según informó ayer a El País el
director general de Secretaría de
Cancillería, Nelson Chabén, Uruguay le
ofrecerá a los compatriotas que están en
Japón "la oportunidad de retorno al
país". Según señaló, se comprometerán a
conseguirles un pasaje para que
regresen.
"Llegamos a esta conclusión porque en
el caso de una nube radiactiva no sirve
enviarlos a otros países de esa región.
El compromiso es solo el de retornar a
Uruguay, después, si ellos deciden
volver a Japón, deberán hacerse cargo",
agregó.
La embajada uruguaya en Tokio se
contactó con 160 uruguayos. Ellos, junto
con sus familias, suman un total de 270
personas. Según se informó, por ahora,
solo tres volverán. "Son dos jóvenes que
estudian allá que nos pidieron hace dos
días regresar y un niño que sus padres
pidieron que lo repatriemos", señaló
Chabén.
En la lista de uruguayos que volverán
no está Cristina, y pese a que su
hermana Katherine dice que pidió a la
Cancillería una solución, Chabén
sostiene que no conoce el caso, pero
asegura que si desea volver podrá
hacerlo.
Además, la Cancillería instó a la
embajada a que compre pastillas de yodo
para repartir gratis a los uruguayos que
puedan quedar expuestos a la radiación.
"Se las vamos a comprar a Seúl",
sostuvo.
Más compatriotas. Gady Bar-Iosef
nació en Montevideo hace 62 años, pero
en 1970 se mudó a Japón. Vive en Sendai,
una de las ciudades más devastadas por
el terremoto. Allí unas 3.000 personas
murieron y, entre los miles de
desaparecidos, hay 400 extranjeros de
los que no se tienen noticias.
"Acá vivimos lo peor. Y la cosa
no terminó. En toda esta semana tuvimos
600 movimientos de tierra", precisó.
Bar-Iosef dice que vive en una de las
pocas casas que no se destruyeron con la
catástrofe. "Es una construcción nueva y
por eso aguantó, pero alrededor se cayó
todo", asegura. Sin embargo, dice que
todos sus electrodomésticos están rotos.
Hasta el lunes pasado no tuvo luz, ni
agua, ni teléfono, ni noticias de lo que
sucedía afuera. "No se podía salir",
sostiene.
Ahora se mantiene casi todo el tiempo
encerrado junto a su mujer, sus hijos y
la familia de su esposa. En total son
seis personas. Se alegra de que, "por
suerte", adentro tienen alimentos para
abastecerse durante unos cuantos días.
"Porque no hay ningún lugar donde se
pueda comprar algo y conseguir gasolina
para ir más lejos es imposible".
A Emiliano Cabrera, otro uruguayo que
trabaja en Pluna, el terremoto lo agarró
cuando visitaba el puerto de control del
aeropuerto de Tokio y mientras su
familia paseaba en el parque de
Disneylandia de Japón. Tenía el regreso
programado para el día 19 de este mes,
pero arribó a Montevideo el martes.
"Estábamos en lo de mis suegros, en la
ciudad de Nagahama, y la verdad es que
no teníamos miedo. Regresamos por lo que
nos contaban de acá. Allá la gente está
tranquila".
Bar-Iosef, que asegura que no tiene
intenciones de volver al país, sostiene
que la idiosincracia nipona los ayuda
mucho en esta situación límite. "Acá los
japoneses al otro día ya van a trabajar,
acá no es como en otros países del
mundo. Acá la gente no grita. Acá la
gente no entra en pánico. Acá la gente
no espera que el gobierno solucione
todo. Acá la gente se ayuda una a la
otra. Acá son distintos".
Cómo hacer para colaborar
En conferencia de prensa, el embajador
de Japón Kenichi Sakuma y el presidente
de la Cruz Roja Uruguaya, Hugo Pereira
Fagúndez, anunciaron ayer de qué forma
se puede apoyar desde Uruguay a los
damnificados por el terremoto y el
tsunami en Japón.
"No podemos dar una ayuda como se le
brindó al pueblo chileno, enviando ropa,
comestibles, entre otras cosas. La única
manera que tenemos de colaborar con el
pueblo japonés y a través de la Cruz
Roja es haciendo una colecta a través de
bancos", dijo Fagúndez.
Este explicó que todavía no se
determinaron las carencias reales del
pueblo japonés y este es otro motivo,
además de la distancia entre ambos
países, por el que no se mandan víveres.
Quienes deseen colaborar, podrán hacerlo
a través de dos cuentas bancarias.
Caja de ahorro en dólares del Banco
República Nº1511721914. Caja de Ahorro
en dólares del Banco Santander
Nº005200073179
Riesgo de
apagón eléctrico a gran escala
Una parte de Japón se expone hoy a un
corte eléctrico a gran escala si no se
reduce el consumo, debido a que la
producción ha disminuido por los daños
causados a las centrales nucleares por
el sismo, advirtió el ministro de
Industria japonés, Banri Kaieda.
Debido a la ola de frío que se abate
hoy sobre el este de Japón, el consumo
eléctrico aumentó mucho, pese a los
cortes planificados geográficamente,
explicó Banri Kaieda durante una
conferencia de prensa.
La temperatura bajó desde el miércoles
por la noche en las regiones abastecidas
por la compañía Tokyo Electric Power (TEPCO)
que explota las instalaciones nucleares
de Fukushima, en punto muerto desde la
catástrofe del viernes.
Si las empresas y los ciudadanos no
se esfuerzan al máximo para reducir su
consumo eléctrico, Tokio podría quedar a
oscuras el jueves por la noche.
"Esta mañana, el consumo ya era casi
equivalente a la producción, lo que
significa que esta tarde y esta noche,
coincidiendo con los picos tradicionales
de consumo, las necesidades podrían
exceder ampliamente la oferta y
engendrar un imprevisible corte de
corriente a gran escala", advirtió.
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Última actualización:
09 de February de 2012.